La trabajadora de salud, Sonia Acevedo, de 41 años, de nacionalidad portuguesa, sufrió una ‘muerte súbita’ en su casa el día de Año Nuevo 48 horas después de recibir el jab. Acevedo madre de dos niños, trabajaba en pediatría en el Instituto Portugués de Oncología en Oporto.
El padre, Abilio Acevedo, dijo que “su hija se encontraba bien” y “no había tenido ningún problema de salud, tenía la vacuna Covid-19, pero no tenía ningún síntoma. No sé qué paso. Solo quiero respuestas”. “Quiero saber qué provocó la muerte de mi hija”.
Sonia vivía con su familia en Maia, cerca de Porto, pero murió en la casa de su pareja en Trofa, a media hora en coche al norte de la ciudad del norte de Portugal.
Sonia Acevedo fue uno de los 538 trabajadores de OPI de Porto que recibieron la vacuna Pfizer-BioNTech.
Hasta el momento no se sabe si la mujer haya sufrido efectos secundarios adversos después de ser vacunada. Se espera que la autopsia se lleve a cabo hoy o mañana.
