El Gobierno británico prepara una profunda reforma del sistema de justicia penal en Inglaterra y Gales, impulsada por la secretaria de Justicia, Shabana Mahmood. Según fuentes oficiales, se estudia ampliar el uso de fármacos supresores de la libido —también conocidos como castración química—, especialmente para los delincuentes sexuales de mayor peligrosidad. Esta medida podría pasar de ser voluntaria a obligatoria, como parte de un plan más amplio para reducir el hacinamiento penitenciario.
El Ministerio de Justicia evalúa la expansión de un programa piloto iniciado en 2022 en el suroeste de Inglaterra, que combina el uso de inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS) y antiandrógenos con terapia psiquiátrica. El objetivo es disminuir impulsos sexuales y tratar causas profundas de delitos sexuales, como el deseo de control y dominación.
Estas medidas se enmarcan en una revisión independiente liderada por el exministro David Gauke, que propone liberar a reclusos con buena conducta tras cumplir un tercio o la mitad de su condena, según la gravedad del delito. Gauke también recomienda restringir las penas de prisión inferiores a 12 meses, ampliar las penas suspendidas y reforzar la libertad condicional con más recursos, formación y supervisión electrónica.
Aunque la propuesta ha sido bien recibida por organismos como la Howard League, ha sido duramente criticada por la oposición conservadora, que advierte sobre una posible despenalización de delitos menores. Se espera que Mahmood detalle estas reformas ante la Cámara de los Comunes esta semana.


