Durante su primera visita oficial a Albania, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado que el Reino Unido está en conversaciones con terceros países para crear “centros de retorno” destinados a albergar a solicitantes de asilo cuyas peticiones hayan sido rechazadas, mientras se resuelve su expulsión definitiva.
En una comparecencia ante la prensa en Tirana, Starmer declaró: “Estamos manteniendo conversaciones con varios países sobre los centros de retorno y considero que representan una innovación realmente importante”. El mandatario británico evitó especificar con qué Estados se están llevando a cabo estas negociaciones, aunque sí descartó que Albania sea uno de los destinos considerados.
El primer ministro albanés, Edi Rama, recientemente reelegido, subrayó que el acuerdo suscrito entre Albania e Italia para gestionar migrantes en territorio albanés es “excepcional” y no constituye un precedente replicable.
La visita de Starmer se enmarca en los esfuerzos de su Gobierno para reforzar la cooperación bilateral en la lucha contra la inmigración irregular y el crimen organizado. Según el Ejecutivo británico, la colaboración entre Londres y Tirana ha contribuido a una caída del 95 % en las llegadas de personas migrantes albanesas en pequeñas embarcaciones a través del canal de la Mancha en los últimos tres años.
Aunque Albania ha sido excluida como sede de los denominados “centros de retorno”, medios británicos informan que el Reino Unido estaría explorando acuerdos similares con otros países de los Balcanes Occidentales.

Esta semana, Starmer presentó su nuevo y polémico libro blanco sobre inmigración, en el que expone sus planes para reducir la llegada de migrantes. El primer ministro rechazó que estas medidas respondan al ascenso electoral del partido de extrema derecha Reform UK, liderado por el ex eurodiputado y promotor del Brexit, Nigel Farage, que ha adoptado una postura abiertamente restrictiva en materia migratoria.
La propuesta de Starmer se centra exclusivamente en los solicitantes de asilo cuyas demandas hayan sido ya denegadas, en contraste con la política del anterior Gobierno conservador, que impulsó un controvertido plan para enviar solicitantes de asilo a Ruanda incluso antes de que se resolvieran sus casos.
En febrero de 2024, la Comisión Parlamentaria Mixta de Derechos Humanos dictaminó que ese acuerdo vulneraba las obligaciones internacionales del Reino Unido en materia de derechos humanos. El plan fue finalmente abandonado por el entonces primer ministro, Rishi Sunak, poco antes de dejar el cargo.