Hayley Berry, de 36 años, fue condenada tras ser sorprendida conduciendo bajo los efectos de la cocaína mientras transportaba a sus hijos al colegio.
El incidente, calificado por las autoridades como extremadamente grave, pudo haber tenido consecuencias fatales de no haber sido por la rápida intervención de otros padres que presenciaron la situación.
Testigos del hecho lograron interceptar el vehículo, retirar las llaves y retener a la conductora hasta la llegada de la policía. Berry fue arrestada en el lugar y posteriormente se declaró culpable de los cargos durante una audiencia judicial.
El tribunal la condenó a ocho semanas de prisión, pena que fue suspendida por un período de 12 meses. Como parte de la sentencia, también se le impusieron 100 horas de trabajo comunitario, una inhabilitación para conducir por 30 meses y una multa superior a las 200 libras esterlinas.
El magistrado que presidió el caso describió el episodio como “uno de los peores ejemplos de conducción bajo los efectos de drogas” que ha tenido ocasión de ver, subrayando el alto riesgo que representó tanto para los menores como para otros usuarios de la vía pública.
Durante la audiencia, el tribunal fue informado de que el análisis toxicológico reveló una concentración de 83 microgramos de benzoilecgonina —metabolito principal de la cocaína— por litro de sangre en la acusada. Esta cifra supera ampliamente el límite legal establecido de 50 microgramos, evidenciando un nivel significativo de consumo reciente de estupefacientes.
