La Policía Metropolitana de Londres ejecutó una explosión controlada sobre un vehículo abandonado que consideró sospechoso, estacionado a las afueras de la transitada estación de King’s Cross St. Pancras. Tras la intervención de las unidades especiales, las autoridades confirmaron que el coche no representaba peligro alguno y descartaron cualquier amenaza terrorista.
El incidente comenzó a primera hora de la tarde, cuando un coche plateado estacionado en la calle Pancras Road llamó la atención de los agentes de vigilancia. Ante el riesgo potencial en una zona de alta afluencia de viajeros, los cuerpos policiales activaron de inmediato los protocolos de emergencia. La zona fue acordonada por completo para restringir el paso de peatones y vehículos.
Hacia las tres de la tarde, especialistas en desactivación de artefactos provocaron un estallido dirigido para abrir el automóvil y revisar su interior. La detonación causó un fuerte ruido que alarmó a los transeúntes y rompió los cristales del coche, pero no provocó daños estructurales ni heridos. Poco después, la policía declaró el entorno como seguro.
El operativo causó afectaciones momentáneas en los transportes. Por seguridad, varias entradas a los subterráneos cerraron sus puertas durante casi una hora y algunos trenes nacionales e internacionales suspendieron brevemente sus paradas. No obstante, las conexiones se restablecieron rápido y los autobuses urbanos retomaron sus rutas habituales tras disiparse los retrasos en las avenidas cercanas. Las actividades comerciales y de tránsito operan ya con normalidad en toda el área.
