La Oficina Meteorológica británica (Met Office) emitió una alerta oficial ante un fenómeno de El Niño sin precedentes en más de un siglo. Con un aumento térmico en el océano Pacífico que superará los 3 °C en los próximos meses, este evento alterará por completo las corrientes de viento globales y liberará una enorme cantidad de calor a la atmósfera, un factor clave que apunta a convertir a 2027 en el año más caluroso de la historia mundial.
A pesar de la distancia del origen del fenómeno, los impactos para Gran Bretaña y el noroeste de Europa serán directos y se manifestarán en distintas fases climáticas. Durante el otoño e inicios de invierno se prevé un aumento masivo de lluvias torrenciales, tormentas severas y vientos de hasta 130 km/h por la inestabilidad del Atlántico. Sin embargo, hacia el cierre de la temporada invernal se espera un giro drástico hacia olas de frío extremo y nevadas tardías, un patrón similar a los estragos vividos en el histórico invierno de 2009/2010.
Ante este panorama de riesgo inminente por inundaciones, desbordes de ríos y cortes en el suministro eléctrico, el gobierno británico activó planes de contingencia y medidas urgentes. El Grupo Nacional de Sequía (National Drought Group) pasó a reunirse semanalmente en lugar de mensualmente para garantizar la gestión de los recursos hídricos en todo el territorio, puesto que el terreno seco impedirá la absorción inmediata de las lluvias torrenciales. Paralelamente, las autoridades instan a la población a asegurar sus viviendas y tomar precauciones ante las severas afectaciones esperadas.

