Keir Starmer, Líder del Partido Laborista, desde que asumió el cargo siempre apoyó las decisiones del Gobierno de Boris Johnson con una estrategia que él mismo denominó “oposición constructiva”. Pero al parecer esta vez Starmer ha decidido romper con Boris Johnson y pasar al ataque, exigiendo medidas más contundentes para frenar el avance del Covid-19.
En la primera conferencia de prensa televisada que realizó, Starmer pidió Johnson que imponga un confinamiento corto, de dos o tres semanas, coincidiendo con el período de vacaciones escolares de octubre, para atajar la segunda ola de la pandemia, que hasta el momento y según las cifras oficiales se ha cobrado la vida de 57.690 personas.
En sus 10 minutos de intervención, el líder de la oposición acusó a Johnson de haber “perdido el control del virus” y le pidió tomar medidas más estrictas de forma urgente.
“Si no lo hacemos, podríamos caminar con los ojos cerrados hacia un invierno largo y sombrío” , advirtió. Tras asegurar que «el plan del gobierno simplemente no está funcionando», pidió un nuevo confinamiento «en línea con la recomendación del Sage (el Grupo Asesor Científico para Emergencias)», es decir, «un conjunto de restricciones temporales claras y efectivas diseñadas para que el número R vuelva a estar por debajo de 1. Y para revertir la tendencia del (aumento) de infecciones y hospitalizaciones». La propuesta de Starmer contempla el cierre de negocios y oficinas no esenciales, la prohibición de reuniones entre personas que vivan en diferentes casas y el cierre de la hostelería.
En todo caso, el Gobierno británico aprobó ayer la puesta en marcha del nuevo sistema de tres niveles de riesgo, para evaluar el riesgo de Covid-19 en diferentes áreas geográficas y la consecuente imposición de medidas de contención. La victoria sin embargo fue parcial, con 299 votos a favor y 82 en contra, entre ellos 42 parlamentarios tories rebeldes.
