El Gobierno del Reino Unido concretó el cierre de 44 hoteles destinados al alojamiento temporal de solicitantes de asilo durante este año. La medida forma parte de un plan oficial que busca eliminar por completo el uso de estos hospedajes comerciales y trasladar a los migrantes a instalaciones estatales más amplias, como antiguos cuarteles militares y bases de la defensa.
Esta iniciativa busca optimizar el uso de los fondos públicos. De acuerdo con las proyecciones del Ministerio del Interior, la clausura de estos recintos generará un ahorro estimado de 224 millones de libras para el presupuesto nacional. En los periodos de mayor demanda migratoria, el Estado llegó a financiar cerca de 400 establecimientos, lo que representaba un gasto diario de 9 millones de libras. Tras los recientes ceses de operaciones, quedan menos de 160 hoteles activos en todo el territorio británico.
Junto con el desalojo de los inmuebles, las autoridades implementaron un sistema para acelerar la revisión de los expedientes de refugio. El nuevo esquema fija un plazo límite de 24 semanas para resolver las apelaciones, lo que busca reducir de forma drástica el tiempo promedio de espera legal que antes superaba las 60 semanas.
La devolución de las propiedades a sus dueños originales tiene como meta reactivar la economía de las comunidades afectadas. Municipios turísticos y comerciales recuperarán edificios emblemáticos para reabrir plazas de empleo y atraer visitantes. Entre los inmuebles devueltos destacan el Grand Metropole en Blackpool, el Grosvenor en Stratford-upon-Avon y el Britannia Ashley en Altrincham. El plan estratégico del ejecutivo contempla la supresión total de los hoteles de contingencia migratoria antes de que finalice el año 2029.

