El número de personas fallecidas en el Reino Unido tras consumir medicamentos indicados para la diabetes tipo 2 y la pérdida de peso ha alcanzado las 82, según los últimos datos difundidos por la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA, por sus siglas en inglés). De estas muertes, 22 están directamente relacionadas con el uso de estos fármacos con fines adelgazantes, el doble de los casos registrados en octubre.
Los medicamentos implicados son agonistas del receptor GLP-1 (GLP-1RA), compuestos desarrollados originalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2, pero que en los últimos años han ganado popularidad como auxiliares en la pérdida de peso. Entre los productos señalados se encuentran:
- Tirzepatida (Mounjaro): 18 muertes.
- Semaglutida (Ozempic, Wegovy y Rybelsus): 29 muertes.
- Liraglutida (Saxenda y Victoza): 35 muertes.
La MHRA advierte que estos datos no establecen una relación causal directa entre el consumo de los medicamentos y las muertes, ya que en muchos casos podrían haberse producido por otras condiciones médicas preexistentes.
El aumento en la demanda de estos fármacos ha generado preocupación en las autoridades sanitarias. Como respuesta, la MHRA y el organismo de control farmacéutico han endurecido las regulaciones de prescripción. Asimismo, el regulador de publicidad del Reino Unido ha iniciado nueve investigaciones por posibles infracciones en campañas promocionales.
El Servicio Nacional de Salud (NHS) también ha alertado sobre los riesgos del uso inadecuado. El director médico nacional, Sir Stephen Powis, enfatizó que estos tratamientos deben ser recetados únicamente por profesionales cualificados y no adquiridos en plataformas digitales sin supervisión médica.
Por su parte, las farmacéuticas implicadas han defendido la seguridad de sus productos. Eli Lilly, fabricante de Mounjaro, aseguró que mantiene un riguroso seguimiento de la seguridad del medicamento, mientras que Novo Nordisk —responsable de Ozempic, Wegovy y Rybelsus— insistió en que su uso debe limitarse al entorno médico controlado.
Pese a su eficacia demostrada en muchos pacientes, estos medicamentos pueden causar efectos adversos como náuseas, vómitos, trastornos digestivos, mareos o un mayor riesgo de pancreatitis. Las autoridades subrayan la necesidad de un control médico estricto para minimizar complicaciones graves ante el uso creciente de estos tratamientos.
