El Gobierno británico modificó las normas de planificación para facilitar la construcción de nuevas viviendas cerca de estaciones de tren y metro. La medida busca aprovechar terrenos urbanos bien conectados, aumentar la oferta de hogares y reducir la dependencia del automóvil.
Con el nuevo sistema, los proyectos residenciales situados a poca distancia de estaciones podrán beneficiarse de un principio de aprobación conocido como “sí por defecto”. La norma permitirá acelerar los permisos y reducir parte de los trámites que hasta ahora retrasaban las obras.
El cambio contempla un radio de hasta 800 metros alrededor de determinados puntos de transporte ferroviario. La intención es impulsar viviendas en zonas donde los residentes puedan acceder con facilidad al transporte público y, al mismo tiempo, dar un nuevo uso a terrenos que permanecen sin aprovechar.
Las reformas también incluyen medidas para proteger la actividad de las comunidades. Cuando se quiera transformar un pub o un local nocturno en viviendas, los promotores deberán demostrar que el negocio ya no resulta viable antes de obtener la autorización.
El Gobierno sostiene que estas modificaciones forman parte de su objetivo de facilitar la construcción de hasta 1,5 millones de viviendas. La estrategia busca responder a la falta de casas y acelerar el desarrollo de nuevos proyectos.
Los nuevos edificios deberán cumplir además requisitos básicos relacionados con los servicios públicos y el medioambiente. Entre ellos figura el uso responsable del agua, con un límite de consumo de hasta 105 litros diarios por persona en determinados desarrollos.
Las autoridades esperan que el cambio permita construir más viviendas en lugares con buena conexión de transporte, reduzca los tiempos de planificación y favorezca un crecimiento urbano más ordenado.

