Los trabajadores del servicio público de salud británico (NHS) sufren un incremento constante de agresión verbal y discriminación racial durante sus jornadas laborales, según denunció la Sociedad de Radiógrafos (SoR).
Las agresiones incluyen insultos por el origen étnico de los empleados y comentarios ofensivos sobre la llegada de migrantes al país. Diversos especialistas señalan que varios usuarios rechazan ser atendidos por profesionales de salud debido a su color de piel o nacionalidad, una situación que el gremio califica de inaceptable.
Expertos del área de la radiografía y ecografía afirman que este tipo de episodios ocurre cada vez con mayor frecuencia en hospitales y centros de atención. Esta hostilidad constante genera estrés extremo y desgaste emocional en médicos, enfermeros y técnicos que intentan cumplir con su labor diaria.
Ante este problema, los reglamentos del NHS protegen a los empleados. Los centros sanitarios aplican una política de tolerancia cero frente a las faltas de respeto. Salvo en casos de extrema urgencia donde corra riesgo la vida del enfermo, el personal tiene derecho a suspender la atención de personas que muestren conductas violentas o discriminatorias.
Las leyes laborales del Reino Unido exigen a las autoridades sanitarias brindar espacios seguros a su equipo de trabajo. Los sindicatos piden a los afectados registrar cada incidente en el sistema oficial para iniciar sanciones, avisar a la policía cuando sea necesario y brindar apoyo psicológico a las víctimas.

