El dispositivo montado en el techo es similar a una alarma de incendios y podría ser tan preciso como las pruebas de laboratorio de PCR estándar de oro.
Se espera este invento pueda desempeñar un papel importante en la detección de casos en aviones, aulas, oficinas y residencias.
El sensor fue desarrollado por la firma Roboscientific de Cambridgeshire y funciona detectando sustancias químicas producidas por la piel o presentes en el aliento de las personas infectadas con el virus.
Las personas infectadas omiten los ‘compuestos orgánicos volátiles’ que son demasiado sutiles para ser detectados por la nariz humana, pero un estudio ya ha demostrado que los perros pueden oler estos productos químicos.
Los dispositivos han sido diseñados para recoger con precisión los productos químicos y actuar como un sistema de alerta temprana.
Por ahora, el invento está siendo probado por científicos de la London School of Higiene y Medicina Tropical y la Universidad de Durham – y los primeros resultados son positivos.
Si bien los datos aún no se han revisado por pares, las indicaciones iniciales sugieren que podrían tener una precisión del 98 al 100%, mucho más confiable que las pruebas de flujo lateral que se utilizan actualmente en una variedad de entornos.
Los detectores podrían encontrar personas con el virus incluso si aún no muestran síntomas, lo que lo hace más efectivo que las pruebas de PCR, que se han encontrado inadecuadas para los portadores asintomáticos.
Las máquinas tardan entre 15 y 30 minutos en muestrear el aire en una habitación grande y los resultados se envían instantáneamente a un dispositivo móvil o computadora.
El principal obstáculo podría ser el precio: por ahora, producir un solo dispositivo cuesta £ 5,000.
