Una huelga de personal obligó a anular un cuarto de los vuelos previstos el jueves por la mañana en el aeropuerto parisino Charles de Gaulle, indicó este miércoles la autoridad aeroportuaria ADP.
El sector aéreo vive una especie de “gran dimisión”, que es como se ha llamado al fenómeno en EEUU, donde miles de trabajadores han abandonado sus trabajos tras la pandemia al considerar que les compensa más vivir de ahorros o de ayudas que trabajar con esos sueldos tan bajos.
Los trabajadores del aeropuerto París Charles de Gaulle, el principal de Francia, están de huelga. Lo que supone que un 25% de los vuelos han sido anulados. Air France, la principal aerolínea de este aeródromo, anunció la cancelación de 85 vuelos de corta y media distancia.
En Reino Unido también se está produciendo un caos en sus aeropuertos por falta de personal, aunque en su caso es un efecto del Brexit. El fin de la libre circulación de trabajadores procedentes de la Unión Europea a Reino Unido está agravando la crisis de personal en el sector de la aviación.
Mientras que, el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol, el segundo más concurrido de toda la UE, vive en una situación de caos desde principios de mayo debido a la escasez de personal y al aumento de viajeros tras la pandemia.
La falta de trabajadores se ha traducido en interminables colas tanto en los mostradores de facturación como en los controles de seguridad o pasaportes. Unas perturbaciones que han conducido a retrasos generalizados e incluso a la cancelación de vuelos, que fue especialmente grave a principios de mayo.
El aeropuerto ha pedido a las compañías que reduzcan el número de vuelos o los redirijan a aeropuertos regionales con menos tráfico. También ha lanzado un plan de reclutamiento de trabajadores y ha alcanzado un acuerdo con los sindicatos para evitar cualquier amenaza de huelga en las próximas semanas.
En todos los casos subyace un problema laboral, de falta de personal, en uno de los sectores más dañados por la pandemia, el aéreo: en los meses más duros de la pandemia prácticamente el 90% de las flotas estuvo parada y la mayor parte de sus trabajadores estaba en situación de ERTE.
A las puertas del verano, el hecho de que tres de los principales aeropuertos europeos denuncien falta de personal y sufran cancelaciones y retrasos amenaza con colapsar los flujos.
