Esta prueba podría evaluar los cambios celulares que pueden llevar a un cáncer cervicouterino mortal.
Con este ensayo se podrá detectar marcadores de ADN que ayudarían en el futuro a las mujeres a descubrir otro tipo de cáncer como el de mama, de cuello uterino, ovarios y útero.
Al hacer el ensayo de cáncer de cuello uterino descubrieron que su función es mejor que los métodos actuales que detectan cambios celulares avanzados en personas que necesitan tratamientos.
Las personas que tienen el virus del papiloma humano (VPH: virus que causa los mayores casos de cáncer de cuello uterino), pero que no presentan cambios celulares, mediante este examen se detectó que más del 50 por ciento de estas personas podrían presentar en los próximos cuatro años cambios celulares.
El ADN de cada persona contiene los genes de ambos padres, mientras que la metilación del ADN indica que células del ADN deberían estudiarse, es aquí donde se están centrando los científicos.
Mediante la metilación del ADN, los médicos suponen que se puede detectar el cáncer y predecir el riesgo de la enfermedad, pero algunos factores como la contaminación, tabaquismo, una mala alimentación y sobrepeso podrían alterar y cambiar el comportamiento de la célula.
El nuevo estudio, publicado en la revista Genome Medicine, incluyó 1,254 muestras de detección del cuello uterino de mujeres con cambios en las células que iban de un riesgo bajo a alto, mujeres con VPH, pero sin cambios en las células del cuello uterino y muestras de mujeres sin ningún cambio en las células del cuello uterino que pasaron a desarrollar cambios celulares de alto riesgo dentro de los cuatro años.
Este método que se ha descubierto es mucho más específico y no conlleva un tratamiento excesivo, por lo que es una gran noticia para prevenir el cáncer de cuello uterino y para todas las personas que necesitan hacerse la prueba.
Según Cancer Research UK, hay alrededor de 3200 nuevos casos de cáncer de cuello uterino cada año en el Reino Unido y alrededor de 850 muertes, alrededor de la mitad de las mujeres con la enfermedad sobreviven 10 años o más.
