Una mujer que limpiaba las oficinas del Devonshires, un edificio en el centro de Londres, fue despedida, por la empresa que contrató sus servicios “Total Clean”, por haberse comido un sándwich de atún que había sobrado de una reunión.
La situación de la mujer de 39 años ha sido denunciada por el sindicato United Voices of the World (UVW). La organización afirmó que Gabriela Rodríguez se comió un sándwich, que no costaba más de £1.50 (Tesco tuna sandwich). Ella pensó que sobraba el alimento tras un encuentro entre varios trabajadores de las oficinas del edificio.
Sin embargo, la compañía le comunicó que la despedían por tomar algo que era “propiedad del cliente, sin autorización o excusa razonable”.
Por lo que el sindicato manifestó que este caso “está más allá de los límites de lo razonable y la comprensión despedir a un empleado por comerse un sándwich de atún y pepino sobrantes”.
Según relata Gabriela, puso el sándwich en el refrigerador para comerlo después de que terminara su trabajo.
“Los sándwiches se dejaban en la cocina para el resto del personal cuando terminaban las reuniones de la planta baja, y entendí que tenía derecho a comerlos como alguien que trabajaba en el edificio”, dijo.
Algo que pareció extraño a su manager (jefe), quien consideró insatisfactoria su explicación porque nadie le había ofrecido la comida en la cocina.
Por su parte, el bufete de abogados reaccionó ante esta polémica y mencionó que “Total Clean” llevó a cabo su propia investigación y la decisión de despedirla “sin influencia de Devonshires”; y es más, la firma NO se oponen a que Gabriela asista y trabaje de nuevo en la empresa.
El caso de su despido está en el foco del Reino Unido.


