La Policía Metropolitana de Londres detuvo a una mujer de 77 años, identificada como Joan Kathleen Turnell, mientras intentaba trasladar el cuerpo de su hija, Tracey, en una silla de ruedas a través de un centro comercial en Walthamstow.

Joan había mantenido el cadáver de su hija en su residencia en Leyton durante más de un año, lo que generó quejas por parte de los vecinos debido a olores desagradables y la presencia de insectos.
A pesar de los intentos del personal de la asociación de vivienda por acceder a la propiedad, Joan se negó, lo que llevó a que la siguieran hasta el centro comercial el 7 de noviembre de 2023.
En un intento por ocultar la situación, Joan envolvió los restos de Tracey en un abrigo rojo; sin embargo, el personal del centro comercial notó un “olor repugnante” y alertó a la policía.
Al ser detenida, se descubrió un “cuerpo muy descompuesto”, lo que dio lugar a una investigación forense.
En la investigación que tuvo lugar el pasado 28 de enero, el forense principal, Graeme Irvine, destacó que Joan padecía problemas de salud mental graves y había sido internada bajo la Ley de Salud Mental.
En su declaración, Joan expresó su profundo amor por su hija, afirmando: “Me quedé con Tracey porque no soportaba separarme de ella”.
Tracey, nacida en octubre de 1971, enfrentaba múltiples problemas de salud, y su identificación se realizó mediante análisis de ADN, dado que no se disponía de fotografías.
Joan negó haber causado la muerte de su hija y no fue procesada por el entierro ilegal del cuerpo de su hija.

