El gobierno británico ilegalizó formalmente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán. Por lo tanto, la ministra del Interior, Shabana Mahmood, clasificó a esta milicia como organización terrorista. Esta medida responde al incremento de operaciones hostiles detectadas en suelo británico.
De este modo, la restricción se aplicó mediante la Ley de Seguridad Nacional. Dicha reforma permite proscribir a entidades vinculadas a estados extranjeros. Además, las autoridades prohibieron al grupo proxy Movimiento Islámico y a una rama de la inteligencia rusa.
En consecuencia, quienes infrinjan la norma recibirán hasta 14 años de prisión por apoyar al grupo. Asimismo, exhibir sus símbolos o banderas implicará un arresto inmediato. Por otra parte, cualquier acto de sabotaje bajo sus órdenes se castigará con cadena perpetua.
Cabe destacar que los servicios de inteligencia justificaron la urgencia de la nueva ley. Esto se debe a la detección de planes de secuestro contra periodistas y disidentes.
Finalmente, el Reino Unido unifica su postura con Estados Unidos y la Unión Europea. Ambos mercados aliados ya aplicaban restricciones idénticas contra Teherán.

