El servicio de transporte público de Londres busca frenar las pérdidas millonarias causadas por las personas que viajan sin pagar boleto. Para solucionar este problema, el gobierno británico invertirá en la instalación de torniquetes mucho más altos y pesados. Este nuevo diseño utiliza puertas rígidas que impiden que los usuarios salten las barras tradicionales colocadas a la altura de la cintura.
La evasión de tarifas genera pérdidas anuales de unos 200 millones de libras en la capital y roza los 400 millones en toda Inglaterra. Actualmente, el 3.5% de los pasajeros londinenses no paga su pasaje. La meta oficial es reducir esa cifra al 1.5% para el año 2030 mediante la renovación tecnológica de los accesos de las terminales.
Aunque el Ministerio de Transportes probará inicialmente estas estructuras en 18 estaciones inglesas operadas por otras compañías, los encargados de la red de Londres ya estudian su efectividad. En la zona metropolitana, las paradas de Elephant & Castle y Gipsy Hill figuran entre las primeras que recibirán la nueva infraestructura física para blindar sus entradas de forma permanente.
Esta estrategia complementa los castigos económicos y legales ya vigentes en la ciudad. Viajar sin un boleto válido conlleva una sanción de 100 libras, que disminuye a la mitad si se liquida en los primeros 21 días. Asimismo, más de 450 inspectores vigilan las estaciones día y noche con dispositivos digitales para revisar tarjetas. El control estricto duplicó los procesos en las cortes, acumulando más de 14,000 condenas contra infractores reincidentes durante el último año fiscal. Con este plan operativo, las autoridades buscan recuperar recursos públicos vitales para mantener el sistema urbano.

