El Reino Unido atraviesa esta semana su cuarta ola de calor del año. En el sureste de Inglaterra, las temperaturas podrían alcanzar los 35 °C. Además, Londres y varias zonas del centro del país permanecen bajo una alerta naranja por calor extremo. Por ello, las autoridades advierten sobre riesgos para la salud, especialmente en personas mayores, niños y quienes padecen enfermedades crónicas.
Este episodio está provocado por un sistema de alta presión. Como resultado, el ambiente se mantiene estable y sin lluvias en gran parte de Inglaterra. Las zonas más afectadas son el centro, el este y el sur del país. Allí, los termómetros superan con facilidad los 30 °C. En cambio, Escocia e Irlanda del Norte presentan un panorama distinto. En esas regiones predominan las temperaturas más bajas, los cielos nublados y algunos chubascos aislados.
Por su parte, la Agencia de Seguridad Sanitaria recomienda beber suficiente agua y evitar el sol durante las horas de mayor calor. Asimismo, pide prestar atención a familiares y vecinos más vulnerables. Los servicios sanitarios también permanecen en alerta. El objetivo es responder con rapidez a posibles casos de golpes de calor y deshidratación.
Además, la situación se complica por la sequía que afecta a casi la mitad del territorio británico. Durante este mes ha llovido apenas una quinta parte de lo habitual. Debido a ello, el suelo está muy seco y las reservas de agua continúan bajo presión.
Ante este escenario, varios cuerpos de bomberos han restringido el uso de barbacoas. También recomiendan evitar cualquier actividad que pueda generar fuego en parques, bosques y zonas con vegetación. Según las autoridades, una sola chispa podría provocar incendios de rápida propagación.
Por otro lado, los meteorólogos prevén la llegada de un frente frío el jueves. Esto hará que las temperaturas desciendan. Sin embargo, el alivio será temporal. El ambiente seguirá seco y la falta de lluvias continuará siendo motivo de preocupación. Mientras tanto, las autoridades piden mantener las medidas de prevención hasta que las condiciones mejoren de forma estable.


