La fuerte sequía que afecta a gran parte del territorio nacional provocará un aumento inevitable en los precios de los alimentos durante los próximos meses. Las altas temperaturas y la falta de lluvias han golpeado severamente la producción agrícola y ganadera, reduciendo la cantidad de productos disponibles en el mercado.
Las cosechas de verduras básicas como papas, zanahorias y cebollas registran pérdidas de hasta un 20%. Al no desarrollarse el tamaño adecuado de los cultivos, habrá menos oferta de vegetales en las tiendas. Los campos de cereales como el trigo y la cebada también sufren por el calor, lo que elevará pronto el costo del pan, las pastas y las harinas.
En el sector ganadero, la falta de pasto verde obliga a los productores a utilizar el alimento reservado exclusivamente para el invierno. Mantener a los animales ahora cuesta mucho más dinero, y el estrés por el clima reduce la producción diaria de leche y huevos. Este escenario impactará de forma directa en el bolsillo del consumidor al comprar lácteos y carne.
Para evitar el desabasto, los supermercados comenzarán a comprar más productos al extranjero. Sin embargo, traer alimentos de otros países implica pagar transporte muy costoso, un gasto extra que se trasladará directamente al precio final que pagan las familias.
Los ciudadanos notarán estos cambios muy pronto en sus compras habituales. Se espera una disminución en las ofertas de las tiendas, empaques con menos contenido por el mismo dinero y la venta de frutas o verduras con defectos físicos visibles para aprovechar toda la cosecha. Los analistas recomiendan planificar bien los gastos del hogar, evitar el desperdicio y comparar precios ante esta racha de inflación.


