El Gobierno británico anunció un ajuste drástico en sus políticas de migración laboral. A partir de este mes, 32 categorías profesionales quedarán fuera del sistema de patrocinio de visados de trabajo, lo que impedirá a las empresas locales contratar personal extranjero para cubrir estos puestos.
La medida afecta principalmente a empleos administrativos, personal de apoyo técnico, asistentes de recursos humanos y ventas. Según las autoridades, el objetivo principal es incentivar la contratación de trabajadores locales y reducir la dependencia de mano de obra externa en sectores donde consideran que hay suficiente oferta nacional.
Las empresas británicas que dependían de estos visados deberán modificar sus procesos de reclutamiento. Ahora tendrán que volcar sus esfuerzos en capacitar al personal local y ofrecer programas de formación interna para cubrir las vacantes disponibles. Por su parte, los profesionales extranjeros que buscaban empleo en estas áreas perderán la posibilidad de tramitar una visa mediante este esquema.
El Ministerio del Interior aclaró que este cambio no afectará a las personas que ya cuentan con un visado vigente en el país. Quienes tengan un permiso actual podrán permanecer en el Reino Unido hasta que venza su contrato o su estatus legal, pero no se emitirán nuevas autorizaciones para las profesiones retiradas de la lista.
Con este paso, el Reino Unido busca priorizar el empleo interno y empujar a las empresas a subir los sueldos y mejorar las condiciones laborales de sus propios residentes.

