La Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met Office) confirmó que los termómetros alcanzarán los 36 °C en varias regiones del sur y este de Inglaterra. Este fenómeno responde a una intensa masa de aire caliente y altas presiones, lo que representa la quinta ola de calor extremo en lo que va del verano. Las autoridades de salud pública activaron una alerta ámbar, el segundo nivel más alto, que estará vigente hasta el viernes por la tarde.
El impacto ambiental y civil es inmediato. Amplias zonas de Inglaterra sufren una sequía severa debido a la falta de lluvias, lo que ha obligado a restringir el uso de agua potable en los hogares. Asimismo, las autoridades advierten sobre un riesgo crítico de incendios forestales en áreas rurales y forestales.
El transporte público también reporta afectaciones. Se anticipan retrasos y cancelaciones en las líneas de trenes, ya que el calor extremo puede deformar las vías de acero. Las empresas eléctricas se mantienen en vigilancia ante posibles apagones provocados por el uso masivo de sistemas de ventilación.
El sector salud enfoca sus esfuerzos en proteger a los grupos vulnerables, principalmente a ancianos, niños pequeños y enfermos crónicos. Los hospitales ya registran un aumento en las consultas por deshidratación y golpes de calor.
Los expertos prevén que las temperaturas máximas comiencen a bajar de forma progresiva a partir del sábado, gracias a la entrada de un frente de aire frío proveniente del norte. Se recomienda a la población mantenerse bajo la sombra, evitar actividades físicas intensas durante las horas centrales del día y beber abundante agua para prevenir complicaciones de salud.

