La Policía Metropolitana de Londres planea instalar cámaras permanentes de reconocimiento facial en tiempo real a lo largo de Oxford Street. La medida busca identificar a personas con órdenes de arresto que transiten por una de las zonas comerciales más concurridas de la capital británica.
El proyecto prevé integrar esta tecnología en el mobiliario urbano de la calle, como farolas y postes de vigilancia. El sistema escaneará los rostros de los peatones a medida que caminen y los cruzará al instante con una base de datos que contiene imágenes de sospechosos de delitos graves, incluyendo robos, agresiones y violaciones de restricciones judiciales.
Las autoridades locales afirman que el uso de estas herramientas ayuda a prevenir el crimen y permite detener con mayor rapidez a delincuentes que operan en las áreas de mayor actividad comercial. Además, señalan que la zona contará con carteles informativos para avisar a los transeúntes sobre la presencia de los equipos de control.
Por su parte, organizaciones defensoras de derechos humanos expresaron su preocupación ante la medida. Defensores de la privacidad sostienen que el monitoreo biométrico continuo en lugares públicos vulnera el derecho a la intimidad y convierte a los ciudadanos comunes en objeto de vigilancia masiva sin haber cometido una infracción.
La implementación en Oxford Street representa un cambio respecto al método anterior, donde el rastreo se realizaba mediante furgonetas policiales temporales. El debate en el Reino Unido continúa entre la eficacia para combatir el delito y los límites del control estatal en las calles.

