El Gobierno británico reúne de urgencia este miércoles a su comité de crisis, conocido como Cobra, con el fin de coordinar medidas operativas ante la fuerte ola de calor que afecta al país. El encuentro busca evaluar los riesgos para la salud pública, la infraestructura y los servicios de transporte en un escenario de altas temperaturas poco habituales.
Las autoridades meteorológicas mantienen activas las alertas de nivel ámbar en todas las regiones de Inglaterra. Los pronósticos prevén que los termómetros alcancen los 38 °C en varios puntos del territorio, una cifra extrema que representa un peligro directo para personas mayores, niños y pacientes con enfermedades crónicas.
Durante la sesión, los responsables de respuesta ante emergencias coordinan acciones para evitar el colapso en los centros de salud por el aumento de urgencias. Al mismo tiempo, las empresas de transporte y energía aplican protocolos de vigilancia en las redes eléctricas y en las vías del tren para prevenir fallas causadas por el calor intenso.
La activación de este comité refleja la preocupación del Ejecutivo frente a un episodio climático severo. Mientras los equipos oficiales ajustan los planes de contingencia para las próximas horas, las autoridades piden a los ciudadanos mantenerse hidratados, no exponerse al sol y limitar sus desplazamientos.

